2 Diciembre 2008
Tacones altos, bajos, stilettos o con punta redondeada. Si bien la mayoría de las novias se inclina por un par de zapatos clásicos lo cierto es que abundan las opciones en un mercado que no se conforma con poco. Y este juego del capitalismo puede tener sus pro y sus contras: por un lado, más para elegir, por el otro, un calvario para las indecisas.

El caso es que haciendo a un lado las cuestiones de estilo lo fundamental del calzado es que sea cómodo pues las novias pasarán muchas horas de pie, saludando a los invitados, bailando o caminando. Es por eso que más allá del diseño hay que tener en cuenta unos cuantos factores:
1. Recuerden que por lo genera el día de la boda el pie estará algo más hinchado de lo normal con lo cual los zapatos deben ser algo más grandes que el número que normalmente eligirían.
2. Siguiendo con el punto anterior, esto es especialmente importante en mujeres cuyos pies tienden a hincharse. Los nervios pueden jugarnos una mala pasada ese día por lo que siempre es mejor que sobre y no que falte (espacio, por supuesto, cual otro sino).
3. Más allá del vestido que usarán, no olviden llevar los zapatos a las pruebas de atuendo pues sólo así podrán saber si verdaderamente combinan.
4. No olviden prestar especial atención a la tela elegida para el vestido pues de ella dependerá en gran parte la elección de los zapatos. A veces este olvido provoca una leve diferencia en el tono de ambos.
5. Hay mucho para elegir y es por eso que hay que tomarse el tiempo necesario para mirar bien las opciones.
6. En los tiempos que corren, tal vez sea mejor pensar en un modelo de zapatos que puedan seguir usando después de la boda.
7. No hay porque elegir siempre los zapatos más caros o los más exclusivos, sobre todo en los casos en los que el vestido los tapa. Lo importante es que os gusten, más allá del costo.
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